martes, 3 de abril de 2007

La resistencia iraquí niega nuevos contactos con los ocupantes

La resistencia iraquí niega nuevos contactos con los ocupantes
Cantos de sirena sobre la negociación con la resistencia

Carlos Varea
IraqSolidaridad

El pasado lunes, 26 de marzo, en una rueda de prensa celebrada en Bagdad, el embajador estadounidense en Iraq, Zalmay Jalilzad, declaraba que “[EEUU y las autoridades iraquíes] estuvimos hablando con grupos que no participaban en el proceso político y que tienen vínculos con insurgentes con los que se puede alcanzar una reconciliación” [1]. El objetivo de los encuentros era “[…] separar más y más a estos grupos de Al-Qaeda”, afirmó Jalilzad.

Jalilzad ha sido embajador de EEUU en Iraq desde junio de 2005 y será próximamente sustituido en su destino en Bagdad por Ryan Crocker. Jalilzad ha sido nombrado nuevo embajador de EEUU ante Naciones Unidas. Este cambio fue decidido a finales del año pasado por el presidente Bush como consecuencia de la clara posición de Jalilzad a favor de mantener un diálogo con la resistencia iraquí, equilibrando el apoyo de EEUU al bloque confesional shií que controla el gobierno y las instituciones colaboracionistas iraquíes. Además de llamar la atención sobre la contradicción estratégica que supone para EEUU mantener en Iraq un apoyo incondicional a fuerzas confesionales shiíes muy vinculadas a Irán, Jalilzad y altos mandos militares estadounidenses en Iraq, dada la quiebra objetiva de la ocupación, pretendían poner sobre la mesa la posibilidad de aprovechar en beneficio propio la preocupación explícita –y en ocasiones los abiertos enfrentamientos- que la actuación de Al-Qaeda en Iraq levantaba en el campo anti-ocupación iraquí [2], atrapado en una dinámica de violencia sectaria inimaginable un año atrás.

Frente a esta posición, en contra también de la opinión de los mandos militares en Iraq, la Administración Bush ponía por entonces término a los contactos intermitentemente mantenidos con la resistencia iraquí quizás desde 2005 [3] y revalidaba su apoyo al gobierno de Nuri al-Maliki como preludio del incremento de tropas estadounidenses en Iraq y la puesta en marcha del denominado “Plan de seguridad para Bagdad” en febrero de 2007 [4].

En una entrevista concedida recientemente en su residencia de la Zona Verde de Bagdad al diario The New York Times [5], Jalilzad ha indicado que los contactos con varios grupos de la resistencia comenzaron a comienzos de 2006 y se repitieron en varias ocasiones a lo largo del año. En la entrevista se identifica al Ejército Islámico y a Las Brigadas de la Revolución de 1920 entre los grupos armados cuyos representantes se habrían reunido en Amán con oficiales estadounidenses e iraquíes, citas a las que se habría unido en alguna ocasión el propio Jalilzad. Según Jalilzad, incluso el oficial militar estadounidense de mayor graduación entonces en Iraq, el general George W. Casey, “[…] estuvo implicado en los contactos hasta cierto punto”.

Nunca antes había sido tan explícito el embajador saliente de EEUU en Iraq sobre el tema. Quizás se trate de una pataleta final antes de abandonar Bagdad ante lo que él considera el error definitivo de la Administración Bush: recrudecer una guerra que no se puede ganar [6] y haberse entregado plenamente a los poco fiables socios internos del confesionalismo shií iraqui representados por el primer ministro al-Maliki.

¿Nuevas conversaciones?

Sin embargo, como si de un recurrente canto de sirena se tratara, el mantenimiento de contactos actuales entre el gobierno iraquí y sectores de la resistencia iraquí por medio de intermediarios eran reiterado, a finales de marzo, a la agencia Associated Press por Saad Yusef al-Muttalibi, portavoz del ministerio iraquí de Diálogo Nacional y Reconciliación. La existencia de estas conversaciones y la participación en las mismas de oficiales estadounidenses eran ratificadas por un alto asesor del primer ministro al-Maliki en condiciones de anonimato [7].

Al-Muttalibi no ha identificado a las organizaciones armadas que estarían participando en estos nuevos y supuestos contactos, pero sí ha señalado que están excluidos de los mismos “[…] sólo [grupos asociados] a Al-Qaeda en Iraq y seguidores de Sadam Husein”, si bien indicó que están participando “[…] altos responsables del Partido Baaz” –matiz sin duda interesante. Al-Muttalibi ha añadido que está prevista la continuación de los contactos y que “[…] los grupos armados insisten en que depondrán las armas y se incorporarán al proceso político sólo si se anuncia un calendario para la retirada de la tropas extranjeras lideradas por EEUU”. “Este es el núcleo central de un acuerdo”, aclaró.

Abdel-Rahman al-Qais, portavoz del Ejército de los Muyahidin, paraguas de las principales formaciones armadas anti-ocupación de Iraq, ha desmentido que la resistencia iraquí haya reiniciado contactos con EEUU o con el gobierno iraquí, y ha matizado las declaraciones efectuadas por Jalilzad sobre contactos anteriores a lo largo del año pasado entre EEUU y grupos armados iraquíes [8]. El portavoz del Ejército de los Muyahidin ha señalado que la resistencia no mantiene contactos actuales con los ocupantes dado que éstos no aceptan abordar en una negociación sería su salida incondicional de Iraq, y que las declaraciones del ya saliente embajador de EEUU en Iraq buscan abrir suspicacias y recelos entre las organizaciones armadas iraquíes [9].

Ciertamente, eludiendo una negociación efectiva sobre el fin de la ocupación y el desmantelamiento de las instituciones creadas por los invasores, EEUU y las fuerzas colaboracionistas iraquíes han intentado incorporar, siempre en clave de representación confesional, a organizaciones políticas definidas como “sunníes” (particularmente al Partido Islamista de Iraq), cuyos dirigentes han pretendido representar a algunos grupos islamistas de la resistencia armada [10]. Por lo demás, el núcleo central de la resistencia política y armada iraquí no reconoce como interlocutores validos a las nuevas autoridades iraquíes. Durante su gira por el Estado español, Awni al-Kalemji, portavoz de la Alianza Patriótica Iraquí [11], explicó en estos mismos términos los intentos reiterados de EEUU de abrir contactos con la resistencia armada iraquí y el fracaso de los mismos.

Notas: 1. Finantial Times, 26 de marzo, 2007.

2.
Véase en IraqSolidaridad: Nota informativa de la CEOSI: La resistencia rechaza la proclamación por Al Qaeda de un Estado islámico en Iraq.

3. Sobre los reales y supuestos contactos entre la resistencia iraqui y los ocupantes, véase en IraqSolidaridad:
Carlos Varea: Previsión de escalada de enfrentamientos entre la resistencia iraquí y al-Qaeda , Carlos Varea: Las organizaciones anti-ocupación reiteran que solo negociarán con los ocupantes su retirada incondicional , Carlos Varea y Pedro Rojo: Octubre ha sido un mes crítico para la continuidad de la ocupación de Iraq y Hicham Awda: Los baazistas confirman el cierre de los contactos con EEUU y su compromiso con un Iraq democrático.

4. Véase en IraqSolidaridad: Carlos Varea: EEUU incrementa el número de tropas en Iraq y 'reocupa' Bagdad, Carlos Varea y Pedro Rojo: Octubre ha sido un mes crítico para la continuidad de la ocupación de Iraq , Carlos Varea: El Grupo de Estudios sobre Iraq elude un calendario de retirada de tropas y recomienda negociaciones con Siria e Irán y Carlos Varea: Fuertes combates en Bagdad anticipan la aplicación del nuevo plan de Bush .

5.
The New York Times, 25 de marzo, 2007.

6.
EEUU ha reconocido la muerte en combate de 71 militares en febrero y 69 hasta el 29 de marzo, es decir, casi tres al día como media. El 27 de marzo, en uno de los recurrentes bombardeos de la resistencia contra la Zona Verde en Bagdad, morían un soldado y un civil estadounidense, éste último no incluido en la cifra indicada.

7.
Time, 22 de marzo, 2007.

8.
Al-Jazeera, 27 de marzo, 2007 (en árabe): http://www.qudspress.com

9. Ver referencias en nota 3.

10. Véase en IraqSolidaridad:
Nota Informativa de la CEOSI:
Un sector de la resistencia islamista ofrece negociar con EEUU su participación en el proceso y Abdul Ilah al-Bayati: El "plan de reconciliación" responde esencialmente a los intereses de EEUU .

11. Véase en IraqSolidaridad:
Documento Informativo de la CEOSI: Entrevista a Awni Al Kalemji, Frente Patriótico Nacionalista e Islámico .

www.iraqsolidaridad.org

Al servicio de la guerra contra Irán

Sobre la película "300"
Al servicio de la guerra contra Irán

Nazanín Amirian

"300" es el título de la polémica película estadounidense que narra, a su manera y basada en la versión escrita por Heródoto el historiador griego, la Batalla de las Termópilas entre las tropas iraníes encabezadas por el rey Jerjes I y las del rey espartano Leónidas I. Aunque la historia suele ser escrita por los vencedores, en este caso son los aliados de los vencidos quienes se han ocupado, en una gran superproducción, de justificar su interpretación en aquella guerra.

La manipulación de los hecho comienza con el mismo título de la película. Para demostrar la heroicidad los griegos ante el poderos ejercito iraní, da la impresión que en el campo de la batalla sólo lucharon los 300 guerreros espartanos. ¡En absoluto es cierto! Pues, por un lado, cada espartano solía ir acompañado por dos siervos tespianos, por lo que eran 700. por otro lado se borra del mapa otros 6000 hombres aliados griegos compuestos por Tegeas, Mantineas, Orcómenos, Corintos, Fliuntes, Micenas, tespios, tebanos, focenses y locros entre otros. Los clásicos griegos, para justificar su derrota en aquella batalla cambiaron los datos y los hechos. Y así, por arte de magia, los 150 o 200 mil soldados persas se multiplicaron para alcanzar la imposible cifra de 5.283.220 hombres.

Una vez declarada la guerra, tanto las fuentes griegas como las persas afirman que Jerjes, tras conocer el tamaño reducido del ejercito enemigo, les pidió que se rindieran para no ser aniquilados, sin embargo, Leónides rechazó esta oferta. Fue un suicidio anunciado en el que aquellos héroes guerreros no tenían otro remedio que luchar hasta morir, tanto por el código de honor al que estaban atados como por tribunales de guerra que en el caso de huir o rendición les condenaban a muerte.

En esta nueva entrega de la publicidad en favor del "choque de civilizaciones" y una pura apología de la guerra y del racismo que ha batido el record de taquilla y de ganancias (¿un termómetro del grado de salud de nuestras sociedades?) se deslizan sutiles propagandas del “pensamiento único” que divide el mundo entre El Bien absoluto y El Mal absoluto, y que el primero es materializado en el cuerpo de hombres guapos, sexys, de ojos azules, fuertes y gracioso que hablan de "democracia y libertad" al puro estilo de marines norteamericanos en Irak, y el otro en figuras de tez oscura (¡da igual que, como es en este caso, el monarca ario de Persia sea dibujado como un tuareg africano con un turbante índio al estilo de Aladino!), monstruos deshumanizados, salvajes y sanguinarios.

Confieso que discrepo con mis compatriotas que reclaman la figura del Rey Jerjes I como la reencarnación de la bondad y compasión en sus conquistas. Creo que ningún mandatario que envía a sus tropas a destruir hogares y ciudades y arrasar vidas enteras puede ser un reclamo de lo moral y la ética. Aunque es cierto que la película –una extensión de Alejandro –otro film con un contenido parecido-, se exhibe justamente en el momento que el fantasma de una agresión militar merodea alrededor del pueblo iraní. Tampoco me importa si la película refleja la veracidad de los hechos históricos. Ya que tanto en aquella época como ahora, a quienes sus hogares son arrasados, sus hijos asesinados, sus mujeres violadas, sus sustentos robados da igual el color de la piel del aquellos que cometen estas salvajadas.

Las guerras televisadas y emitidas en directo como un espectáculo más, al menos nos deben de enseñar que no hay invasores buenos y malos, ni hay guerras buenas y malas. Las guerras mutilan, violan, aterrorizan y matan, sin contar las imborrables secuelas psicológicas que dejan para siempre. Las películas bélicas tiene la magia “negra” de hacer que nos pongamos en la piel del héroe, del vencedor y que inconscientemente disfrutemos del dolor ajeno, y convertirnos en los cómplices de aquellos crímenes. Silencian las causas de los conflictos, embellecen el sufrimiento con efectos especiales y habilidades escenográficas y camuflan la crueldad que un ser humano ejerce sobre otro “cumpliendo con su deber ”.

Este tipo de películas lejos de darnos una lección para prevenir la peor tragedia que pude sufrir una comunidad humana, -la guerra, ese ingenio infernal de nuestra especie-, alimenta la industria de las armas, convertida en el principal negocio del planeta, y justifica la militarización global. Los gastos militares hoy alcanzan la cifra récord de 835.000 millones de euros, un 3,4% más con relación al año pasado. Tan solo con lo que se gasta en cuatro días en armamento en el mundo, se podría escolarizar 125 millones de niñas, y con un 10% se podría garantizar el acceso a los servicios básicos a toda la población humana: Las guerras son la principal causa de hambrunas en todo el mundo.

Frente a “300”os hay “Città aperta” de Roberto Rossellini o “Hiroshima, mon amour” entre otras, que nos invitan a una reflexión sobre la guerra, los desgarros humanos que produce, de sus niños huérfanos, sus mujeres pisoteadas y humilladas, y los hogares convertidos en un montón de escombros: se trata simplemente de recuperar la memoria, y abrir los ojos para ver y para mirar.

lunes, 2 de abril de 2007

«Somos parte de la tragedia de Iraq y de sus ansias de resistir»

Entrevista a Javier Couso, hermano del periodista asesinado hace cuatro años en Iraq
«Somos parte de la tragedia de Iraq y de sus ansias de resistir»

Ainara Lertxundi

El cámara José Couso, hermano de Javier Couso, falleció el 8 de abril de 2003 en el ataque deliberado que EEUU lanzó contra el hotel Palestine de Bagdad, en el que también murió el ucraniano Taras Protsyuk. Desde entonces, su familia, haciendo frente al dolor y a la impunidad, no ha parado de luchar para que no se olvide lo ocurrido. El día 8, volverá a manifestarse ante la embajada estadounidense.

«Mi hermano es una de las ya más de 600.000 personas asesinadas en esta criminal invasión. Somos parte de la tragedia de este pueblo y de sus ansias de resistir», subraya Javier Couso en esta entrevista a GARA.

A punto de cumplirse el cuarto aniversario de la muerte de su hermano, ¿qué significa Irak para ustedes?

Tenemos una vinculación total con Irak porque, para nuestra desgracia, en la biografía de nuestro hermano pone que nació en Ferrol y fue asesinado en Bagdad. Además, después de ver cómo le trataron los médicos y cómo nos ha recibido la población las veces que hemos estado allí, sentimos una simpatía total. Mi hermano es una víctima más de las ya más de 600.000 personas asesinadas en esta criminal invasión. Somos parte de la tragedia de este pueblo y, como tal, nos sentimos cercanos a él tanto en sus ansias de resistir a la ocupación como de derrotar y juzgar a los criminales que han asolado su país.

La realidad no puede ser más desoladora: aumento de las enfermedades, infraestructuras destrozadas, atentados a diario... ¿Cómo valora la acción, ya no sólo de EEUU, sino de la comunidad internacional?

Lo que está ocurriendo es un crimen con todas las palabras, prácticamente un genocidio. En esta reordenación de Oriente Medio que se ha sacado de la manga el imperio angloamericano con la anuencia o, por lo menos, la complicidad pasiva de los gobiernos occidentales, la comunidad internacional tenía que haberse opuesto más.

Lo peor es que existe una cosa que todos los políticos europeos repiten sin cesar y es el «vínculo atlántico»; esa fina línea que une Estados Unidos con Europa y que nos convierte en aliados estratégicos. No entendemos cómo, en el imaginario europeo, se habla de respeto a los derechos humanos, de la lucha contra la tortura y, precisamente, EEUU es un país que está cometiendo esos crímenes, no sólo en Oriente Medio sino en nuestro propio suelo europeo. Se ha permitido secuestrar y asesinar a ciudadanos y no pasa nada.

Casi siempre, las noticias diarias que se difunden de Irak se limitan al número de muertos y atentados sin ir más allá. ¿Cómo califica el tratamiento informativo de los conflictos?

Es absolutamente nefasto. En esta invasión, la coalición ha tenido un interés claro en que no halla una información veraz de lo que está ocurriendo en Irak. Es el conflicto en el que más periodistas o trabajadores asociados a ellos han sido asesinados, van cerca de 180. La mayoría de la información nos llega a través de grandes agencias que se nutren de los partes militares o de colaboradores iraquíes, que no se alejan más que unos pocos kilómetros de sus sedes. También tenemos a los periodistas empotrados que van con las tropas y resultan ser un amplificador de éstas. En muy poca medida, tenemos a unos muy aguerridos y valerosos periodistas independientes que intentan informar. Según el Pentágono, hay más de cien acciones al día y sólo una de cada cien corresponde a coches bomba, lo único que sale en la prensa occidental. Está claro que hay una voluntad de hurtarnos la realidad y que quitemos la vista de los colaboradores de EEUU y desdibujemos a la resistencia tildándola de «terrorista». Es cierto que hay grupos terroristas, agentes secretos de todo el mundo y paramilitares pero también hay una resistencia legítima que combate a la ocupación. Más que a una guerra civil estamos ante una limpieza confesional por parte de los partidos que están con EEUU.

Recientemente, Jaime Ignacio del Burgo ha calificado de «error» que Aznar estuviera en las Azores. Angel Acebes y Esperanza Aguirre se le echaron encima y Aznar sigue defendiendo la guerra contra Irak.

Me resulta muy difícil borrar la imagen de toda esa gente celebrando por todo lo alto lo que iba a ser una matanza, como luego hemos visto. El PP, que no se ha apeado del burro, debería pedir disculpas y algo más; debe repararse moral, económica y penalmente a un pueblo que ha sido destrozado y arrasado a todos los niveles. Nunca tenemos que dejar de recordarle al PP que con aplausos y jaleando aprobó la invasión de un país.

La Justicia británica acaba de determinar que la muerte de un soldado por «fuego amigo» fue un acto «criminal e ilegal». La Audiencia Nacional ordenó la detención de tres militares estadounidenses involucrados en la muerte de su hermano.

Es el principio de una esperanza y una larga batalla. Sabemos que es un camino muy difícil y nunca pensamos que pudiéramos conseguir tanto; que haya tres presuntos criminales de guerra que no puedan salir de Estados Unidos ya es un avance. Poco a poco, iremos poniendo piedra tras piedra para acabar con el muro de impunidad de esos asesinos.

control

«Está claro que hay una voluntad de hurtarnos la realidad y que quitemos la vista de los colaboradores de Estados Unidos y desdibujemos a la resistencia»

reparación

«Se debe reparar moral, económica y penalmente a un pueblo que ha sido destrozado a todos los niveles. El PP debería pedir disculpas y algo más»

El nuevo manual de contrainsurgencia de Estados Unidos

El nuevo manual de contrainsurgencia de Estados Unidos
Álvaro de Souza Pinheiro
Via Política

Traducido por Àlex Tarradellas y revisado por Guillermo F. Parodi


A los intelectuales

El sitio Defesa@Net http://defesanet.com.br/ divulgó recientemente las nuevas normas para operaciones de guerra contrainsurgente de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Por otro lado, Vía Política divulga, desde la semana pasada, la contundente carta abierta del científico social James Petras, dirigida al actual comandante de las tropas multinacionales lideradas por Estados Unidos en Iraq, el general David Petraeus.

La curiosa homonimia entre los dos –el civil tiene apellido de origen griego, el militar del latín- constituye la única coincidencia. Ambos tienen doctrinas divergentes en todos los niveles. En la misiva de amplia divulgación en los medios que se opone a la intervención en Iraq, el sociólogo Petras denuncia la intervención de Estados Unidos, las estrategias del general Petraeus, y desmonta sus políticas de ocupación.

En el texto que reproducimos a continuación, fruto de análisis del especialista Álvaro Souza Pinheiro, nos informa ya desde el comienzo que la nueva guía de operaciones de las fuerzas armadas de Estados Unidos fue desarrollada bajo el liderazgo de David Petraeus, antes que asumiera sus funciones actuales.

Por su carácter revelador e informativo de las prácticas militares a ser utilizadas en más de un campo de batalla, recomendamos su lectura. Así, el internauta podrá comprender y evaluar mejor los rumbos actuales de los conflictos en el mundo contemporáneo, así como otros que aún estén por venir. Infelizmente para todos. (Omar L. de Barros Filho, director de redacción de ViaPolítica )

El análisis de Álvaro de Souza Pinheiro

En un hecho inédito y extremadamente significativo en la historia militar contemporánea norteamericana, los Comandos del Ejército y del Cuerpo de Fusileros Navales de Estados Unidos divulgaron, oficialmente, el 15 de diciembre de 2006, un nuevo manual que establece la doctrina más reciente en relación a las operaciones militares en ambientes de contrainsurgencia.

El hecho de que el FM 3-24 (US Army Field Manual) y el MCWP 3-33-5 (Marine Corps Warfighting Publication) constituyan la misma publicación –“Counterinsurgency”- es una demostración cabal de cuan importante se convierte, en la actualidad, el establecimiento de una doctrina común de contrainsurgencia para los cuerpos de tropa responsables por la conducción del combate terrestre contra fuerzas irregulares.

El nuevo manual pretende llenar un vacío doctrinario que hace mucho tiempo era vivido en las fuerzas armadas norteamericanas. El último manual específico de contrainsurgencia del Ejército fue publicado hace 20 años, y en el Cuerpo de Fusileros Navales, 25 años. El tema de la contrainsurgencia ha sido visto con una significativa connotación de desprecio por la gran mayoría de profesionales norteamericanos, educados y profundamente cuadriculados en el contexto del combate convencional, quedando su estudio restringido a nichos específicos, sobre todo, a las Fuerzas Especiales.

La premisa básica de su elaboración fue de que la actualización doctrinaria, aunque sin relegar estudios históricos, debería contemplar, con especial relevancia, las experiencias contemporáneas más recientes, obtenidas en los teatros de operaciones de Afganistán e Iraq.

Su elaboración fue desarrollada en el US Army Combined Arms Center, Fort Levenworth/Kansas, bajo el mando del Teniente General (LtGen) David H. Petraeus que, en la Operación Iraquí Freedom, lideró la considerada 101st Airbone Division (Air Assault). Es evidente que no es por mera coincidencia que, concluida la elaboración de este manual, el General Petraeus fuera designado Comandante de las Fuerzas de Coalición en Iraq, función que desempeña desde enero de 2007.

Consideraciones Generales

La presente orientación doctrinaria hace notar que, tanto el Ejército como el Cuerpo de Fusileros Navales de Estados Unidos, reconocen que las insurrecciones, a lo largo del tiempo, son contextuales y así, no resulta extraño, que presenten sus características propias. La idea vigente es que no es posible enfrentar fundamentalistas radicales islámicos de la misma forma que se condujo el combate al Viet Cong (Vietnam) o a los Moros (Filipinas).

La aplicación de principios y fundamentos para combatir cada uno de esos grupos se diferencia considerablemente, principalmente, en función de la diversidad de ambientes operacionales que se presentan. No obstante, todas las insurrecciones, incluyendo a las actuales que están caracterizadas por matices altamente adaptables, poseen algunas características comunes. Se trata de conflictos desarrollados en medio de la población civil no combatiente, con importante presencia de fuerzas irregulares, las cuales, aunque extremadamente heterogéneas en lo que se refiere a sus habilidades, se sirven de ideas-fuerza estandarizadas y, normalmente, conducen sus acciones en un contexto reconocidamente revolucionario, cuyo gran objetivo es la caída del régimen vigente y la toma de poder con el empleo de la subversión y de la lucha armada.

Todos esos aspectos son considerados teniéndose en cuenta un factor agravante para la gran complejidad en la conducción de la Estrategia Militar Norteamericana, que es la ejecución de las operaciones de contrainsurgencia en el territorio de “Host Nations” (naciones aliadas que reciben de Estados Unidos, medios en personal y en material, en especial destinados a las fuerzas militares, para afrontar las insurrecciones).

El presente manual pretende establecer directrices doctrinarias que se constituyan en el foco principal de una Campaña de Contrainsurgencia. Campaña ésa que, conforme con la concepción más actualizada, debe ser planeada y conducida en un contexto mixto de ofensiva, defensiva y operaciones de estabilización, ejecutadas en presencia de diversificadas líneas operacionales. Fuerzas contratadas en campañas de esa naturaleza, además de dotadas de aptitudes específicas de combate, deben estar en condiciones de reconstruir infraestructuras básicas, restablecer servicios públicos esenciales, así como instituciones gubernamentales confiables y fuerzas de seguridad locales capaces de mantener la ley y el orden. Es en el equilibrio entre esas actividades militares, esencialmente operacionales, y cívico-sociales, aparentemente antagónicas, que se fundamentará el éxito de la Campaña.

El manual preconiza que la conducción eficiente y eficaz de campañas de contrainsurgencia demanda unidades de combate, apoyo al combate y logísticas adiestradas, flexibles, adaptables a diferentes escenarios y, sobre todo, lideradas por comandantes ágiles, culturalmente bien informados y astutos.

Se ha de tener en mente que muy a pesar de que las recientes intervenciones militares norteamericanas tras el término de la llamada Guerra Fría incluyan campañas de significativa connotación no convencional, como las de Panamá (1989), Somalia (1992.1993), Haití (1994), Bosnia (1995), Kosovo (1999), Afganistán (2001 hasta la actualidad) e Iraq (2003 hasta la actualidad), en general, las operaciones contra fuerzas irregulares han sido miradas con indiferencia tanto en la política de seguridad nacional como en la doctrina norteamericana desde el final de la Guerra del Vietnam, hace más de 30 años atrás.

El presente manual tiene la finalidad de revertir tal tendencia, constituyéndose en un documento de orientación de la planificación y la ejecución de operaciones de esa naturaleza, específicamente, para los escalones Batallón o superiores (Brigada, División y Cuerpo de Ejército).

Síntesis de la Estructura y del Contenido

El manual inicia en el capítulo 1 –“Insurgency and Counterinsurgency”- una profunda y muy bien fundamentada descripción de los fundamentos básicos que han marcado la evolución de las insurrecciones y sus consecuencias en los procesos de contrainsurgencia. Destaca que en función de la indiscutible superioridad militar convencional norteamericana, sus potenciales enemigos están desarrollando técnicas, tácticas y procedimientos de guerra irregular, con el fin de crear ambientes operacionales característicos de conflictos asimétricos, donde se mezclan tecnología moderna con antiguos procedimientos de insurrección y terrorismo.

Resalta que es un significativo error estratégico intentar vencer ese tipo de amenaza por los medios convencionales tradicionales que enfatizan la maniobra y el poder de fuego masivo y concentrado. Enfatiza que la experiencia real ha demostrado que tal tipo de concepción, usualmente resulta un fracaso. Tras analizar aspectos muy peculiares de la actualidad, como por ejemplo, la fuerte conexión entre la insurrección, el terrorismo y el crimen organizado en diferentes partes del mundo, el Capítulo 1 destaca una serie de principios básicos indispensables en la conducción de operaciones de contrainsurgencia, concluyendo con un abordaje objetivo sobre la diferenciación de las prácticas operacionales que han llevado al éxito frente a las que han llevado al fracaso.

En el Capítulo 2 –“Unity of Effort: Integrating Civilian and military Activities”- el manual presenta una visión de la indispensable participación de organizaciones no militares, gubernamentales o no, en las campañas de contrainsurgencia, destacando técnicas y procedimientos que faciliten la indispensable integración entre las actividades civiles y militares. Con el fin de optimizar la división de responsabilidades, son realizadas consideraciones específicas, así como el establecimiento de mecanismos de integración entre civiles y militares, con relieve para el “Civil Military Operations Center” (CMOC), indispensables en la consecución del esfuerzo de contrainsurgencia.

En el Capítulo 3 –“Intelligence in Counterinsurgency”- el manual enfoca de forma secuencial las características de la actividad en la contrainsurgencia; la imprescindible preparación de inteligencia a ser realizada en el ambiente operacional antecediendo las operaciones; aspectos esenciales de la planificación y de la ejecución de operaciones de inteligencia, reconocimiento y vigilancia; aspectos esenciales de la contrainteligencia y del contrareconocimiento, como medidas esenciales de protección de la fuerza; y la colaboración de inteligencia con otras agencias, inclusive de la nación en la que actúan. En ese capítulo se evidencia la máxima que, en la actualidad, en una campaña de contrainsurgencia bien llevada, se impone que “la Inteligencia conduzca las Operaciones”.

En el Capítulo 4 –“Designing Counterinsurgency Campaigns and Operations”- el manual describe con profundidad las cuestiones esenciales a ser consideradas en las metodologías que implican las diversas fases de la planificación de las campañas de contrainsurgencia. El capítulo contiene subsidios extremadamente actualizados para el desarrollo del “Trabajo de Comando”, en el momento de la planificación de los escalones Batallón y superiores.

En el Capítulo 5 –“Executing Counterinsurgency Operations”- el manual enfatiza los fundamentos esenciales de la conducción de las operaciones contrainsurgencia, abordando de manera secuencial la naturaleza de las operaciones; las líneas operacionales lógicas en la contrainsurgencia; y las consideraciones esenciales en los diferentes abordajes del modelo empleado. Enfatiza que las operaciones deben ser conducidas llevándose en consideración la visión holística [1] del ambiente operacional que se presenta siendo permanentemente enfocadas en la “integración del Comandante” que, a la vez, es orientada por la “Situación Final Deseada”.

En el Capítulo 6 –“developing Host-Nation Security Forces”- el manual aborda el complejo y crítico problema del desarrollo de fuerzas de seguridad de la nación en la que actúan. Se da un relieve especial a la discusión de las cuestiones más significativas relativas a los desafíos a ser superados, medios a ser empleados y la perfecta definición de la situación final deseada. Se da una especial atención a la formación de fuerzas policiales locales eficientes y eficaces, así como a su papel en la campaña de contrainsurgencia.



En el Capítulo 7 –“Leadership and Ethics Counterinsurgency”- el manual aborda con significativa relevancia las cuestiones relacionadas con el liderazgo y con la ética en la contrainsurgencia. Con base en experiencias vividas muy recientemente, algunas de ellas extremadamente negativas y traumáticas, los principios básicos orientadores del liderazgo tanto en los escalones más elevados como en los menores son resaltados significativamente.

En ese contexto, consideraciones de carácter ético, sobre todo en la relación con la población y con el personal de las diferentes instituciones de la nación en la que actúan, son significativamente resaltadas. Tópicos específicos abordan conductas a ser diferenciadas en acciones de combate y en acciones policiales de control de la población y recursos; procedimientos relativos a la minimización de bajas en la población civil no combatiente, incluso asumiendo los riesgos que tales procedimientos exigen; y consideraciones esenciales, de carácter eminentemente ético, a ser permanente y prioritariamente observadas en el aprisionamiento e interrogatorio de elementos sospechosos. Dos tópicos de ese capítulo impresionan por el énfasis de las consideraciones: “Limits on detention” y “Limits on Interrogation”.

La preocupación con los valores éticos y morales implicados en el contexto del dilema de cómo extraer informaciones de prisioneros, que vayan a contribuir en la minimización de bajas en sus fuerzas, es abordada con un realismo impar. Tiene que destacarse que, en ninguna otra publicación doctrinaria norteamericana, problemas de esa naturaleza han sido abordados con tanto realismo, adecuación y pertinencia. Y es evidente que el proceso de enseñanzas cosechadas está rindiendo significativos beneficios.

En el último capítulo, Capítulo 8 –“Sustainment”- el manual teje consideraciones sobre el apoyo logístico a ser desarrollado en las campañas de contrainsurgencia. Principios generales básicos son observados objetivamente y llaman la atención las consideraciones realizadas en el tópico “Contracted Logistic Support”, al respecto de como tercerizar actividades logísticas, incluso por empresas de la nación en la que actúan. También se trata de un tema que, hasta ahora, no había sido doctrinariamente considerado con tal profundidad.

El Manual es complementado por cinco Apéndices: Appendix A- A Guide for Action; Appendix B- Social Analyses and Other Analytical Tools; Appendix C- Linguistic Support; Appendix D- Legal Considerations; Appendix E- Airpower in Counterinsurgency. Y también por una bibliografía específica, un glosario de términos militares y por referencias militares.

Conclusión

La receptividad de la divulgación del FM3-24/MCWP 3-33.5 –“Counterinsurgency” está siendo excelente, no sólo junto a las fuerzas armadas norteamericanas, sino que también en la mayoría de las fuerzas armadas del mundo occidental. Gran parte de los ejércitos de la OTAN ya está en proceso de reformulación de sus documentos similares, teniendo como base el reciente manual norteamericano.

Tal receptividad no debe ser afrontada como un evento consecuente de imposiciones políticas. No hay duda de que éste es el documento doctrinario de contrainsurgencia más bien elaborado que el mundo occidental ya ha visto hasta hoy en día. Y no es por mera coincidencia que haya sido concebido como fruto de enseñanzas cosechadas en campañas extremadamente complejas que demandaron un significativo precio pagado en sangre, tanto de profesionales como también de civiles no combatientes, en diferentes partes del mundo y en diferentes épocas.

Enemigos potenciales y latentes de Estados Unidos están, cada vez más, desarrollando tácticas, técnicas y procedimientos que buscan huir de las formas tradicionales convencionales que caracterizan el formidable y, más que nunca, inigualable poder militar norteamericano. Las vulnerabilidades demostradas en campañas históricas con resultados adversos como en Vietnam, en el Líbano y en Somalia han orientado las actuales amenazas asimétricas que fundamentan la consecución de sus objetivos en la subversión, en la guerrilla y en el terrorismo, sin despreciar los adelantos tecnológicos como, por ejemplo, los proporcionadas por Internet.

La verdad es que los actuales conflictos armados del siglo XXI, caracterizados por la intensiva presencia de fuerzas irregulares, frecuentemente motivadas por un dramático fanatismo religioso, mezcladas en el seno de masas poblacionales de diferentes matices, están demostrando inequívocamente que el éxito no se fundamenta más sólo en factores eminentemente militares, muy al contrario.

El presente manual, recién concluido, materializa un esfuerzo significativo que reconoce que campañas de contrainsurgencia son desarrolladas a largo plazo, y que no se mide el éxito con el recuento de enemigos irregulares capturados o muertos, o con el número de ataques diarios exitosos. Sobre todo, hay que tener paciencia y determinación en la consecución de los objetivos, atributos que no siempre está dispuesta a demostrar la sociedad norteamericana.

Más que “ganar la guerra”, actualmente es fundamental “ganar la paz”. Ése es el gran fundamento que sintetiza toda la dramática experiencia cosechada que está registrada en este nuevo manual. Aunque, a pesar de que estén fuera de duda los significativos reflejos positivos producidos por el advenimiento de está magnífica publicación profesional militar, no hay nada que asegure que Estados Unidos alcanzarán, en toda su plenitud, sus actuales objetivos nacionales, tanto en el contexto global, en la llamada “Guerra Global contra el Terrorcomo regionalmente, en los Teatros de Afganistán y de Iraq.

[1] Consultar holismo en wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Hol%C3%ADstica

Fuente: http://www.viapolitica.com.br/artigo_view.php?id_artigo=26

Esta noticia en portugués en Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=2294&lg=po

El brasileño Álvaro de Souza Pinheiro es General de brigada de reserva, analista militar especialista en Operaciones Especiales y Guerra Irregular.

Àlex Tarradellas y Guillermo F. Parodi son miembros de Rebelión, Tlaxcala, y Cubadebate. Esta traducción se puede reproducir libremente, a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

Denuncian la detención en Afganistán del mediador para la liberación del periodista italiano

Exigen en Italia que el gobierno trabaje por su libertad
Denuncian la detención en Afganistán del mediador para la liberación del periodista italiano

Emergency

Estamos angustiados por la suerte de Rahmatullah Hanefi. Al responsable afgano del hospital de Emergency en Lashkargah se lo llevaron los servicios de seguridad afganos al alba del martes 20 [de marzo]. Desde entonces nadie ha podido verle ni hablar con él, ni siquiera sus familiares. No se formuló ninguna acusación en su contra, no existe ningún documento que certifique su detención. Algunos afganos que trabajan en el lugar donde Rahmatullah Hanefi está encerrado, nos han dicho que lo están interrogando y torturando “con cables eléctricos”.

Rahmatullah Hanefi fue determinante en la liberación de Daniele Mastrogiacomo, simplemente haciendo lo que el gobierno italiano, a través de Emergency, le había pedido que hiciera. La ayuda del gobierno podría ser determinante también para la suerte de Adjmal Nashkbandi, el intérprete de Mastrogiacomo, que aún no ha vuelto a su hogar.
El domingo día 25 el Ministro de Sanidad afgano nos informó de que en una “alta reunión sobre seguridad nacional” presidida por Hamid Karzai se decidió que Rahmatullah Hanefi no fuera liberado. Nos dieron a entender que no hay acusaciones en su contra y que están dispuestos a fabricar pruebas falsas.

No es aceptable que el precio de la liberación del ciudadano italiano Daniele Mastrogiacomo lo acaben pagando un valeroso ciudadano afgano y Emergency. En los últimos días, hemos pedido repetidamente al Gobierno italiano que trabaje con tesón a fin de que se libere a Rahmatullah. El gobierno nos aseguró que así lo haría. Pedimos con firmeza al Gobierno italiano que no falte a su palabra.

Emergency

Fuente:
http://www.emergency.it/appello/

Para sumarse al llamamiento:
http://www.emergency.it/appello/adesioni.php?ln=It

domingo, 1 de abril de 2007

Bush recibe a Lula en Camp David


Bush recibe a Lula en Camp David
Raul Zibechi


El 31 de marzo puede ser un día importante para el futuro de América Latina, sobre todo desde el punto de vista simbólico. George W. Bush recibe al presidente Luiz Inacio Lula da Silva, el sindicalista en el que buena parte del continente depositó sus esperanzas de cambios cuando en enero de 2003 se ciñó la banda de presidente de Brasil.

Camp David es un lugar especial. Muy pocos presidentes del mundo son recibidos en la residencia presidencial de los Estados Unidos; apenas los personajes más destacados y en circunstancias ciertamente especiales. Allí se planificó el desembarco aliado en Normandía en la II Guerra Mundial; en la residencia se reunieron varias veces los presidentes Dwight Eisenhower y Nikita Kruschev para abordar problemas de la guerra fría y las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Allí se planificó la invasión a Cuba en 1961. En septiembre de 1978 -tras doce días de negociaciones entre el presidente Anwar el-Sadat (Egipto) y el primer ministro Menachem Begin (Israel) con la mediación de Jimmy Carter en la residencia presidencial- se firmó la paz entre ambos países en lo que se conoce como los Acuerdos de Camp David.

Pocos lugares en el mundo tienen la resonancia de este pequeño espacio en las afueras de Washington. Allí estará Lula (nuestro Lula) conversando con Bush, rodeados por bucólicas colinas y bosques. La cita ya estaba fijada cuando Bush emprendió su reciente gira latinoamericana por Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México. Esa gira representó, ciertamente, una inflexión en las relaciones entre Estados Unidos y Brasil focalizadas por ahora en el etanol. Pero fue mucho más que eso: un anticipo de lo que puede venir, del clima instalado en la región que supone una inflexión de larga duración. Y eso va más allá de los acuerdos firmados o de los que pueden firmarse ahora en Camp David. Son señales, guiños, ademanes que tienen tanta importancia como los hechos duros y puros porque los anticipan, indican caminos.

Las actitudes de gobiernos de izquierda como el de Lula y el de Tabaré Vázquez hacia el gobierno de Bush, le están dando aire a las derechas del continente que cada vez piden más y están ahora en condiciones de tomarse la revancha del fracaso del ALCA en la Cumbre de Mar del Plata de noviembre de 2005. "Cualquier acuerdo bilateral con Estados Unidos reproduce, a su debida escala, el mismo contenido del ALCA: seguridad hemisférica y libre comercio", señala Luis Fernando Novoa, sociólogo y miembro de ATTAC, en Correio da Cidadanía. Que es esa la orientación adoptada se desprende también de las afirmaciones del canciller brasileño, Celso Amorim, al indicar que "precisamos un acuerdo Mercosur-Estados Unidos" en base a "acuerdos bilaterales tomando como modelo el del etanol".

Tabaré Vásquez fue en la misma dirección cuando le dijo a Bush que "apostamos a un proceso de integración abierta" y ahora defiende que "desde Tierra del Fuego hasta Alaska tiene que ser un solo continente". Fuera de dudas, el espíritu de Mar del Plata quedó atrás y ahora estamos en un nuevo tiempo histórico. Cómo habrá de ser este tiempo, aún no lo sabemos, pero podemos estar seguros que la iniciativa está pasando de manos de los movimientos sociales y los gobiernos más antimperialistas de la región a las elites y a los gobiernos más proclives a pactar con Washington en base a un riguroso libre comercio.

Lo que podemos llamar la "primavera progresista" del continente tuvo algunos momentos significativos que vale la pena recordar. Por abajo, las insurrecciones populares bolivianas entre 2000 y 2005, el "argentinazo" de diciembre de 2001, el levantamiento indígena y popular ecuatoriano contra el TLC a comienzos de 2006, por mencionar apenas algunos hitos además de los contundentes triunfos electorales de las izquierdas en Venezuela, Ecuador, Uruguay, Brasil y Nicaragua. Por arriba, deben recordarse las afirmaciones que se hicieron en el "Consenso de Buenos Aires" entre Lula y Néstor Kirchner, en octubre de 2003, cuando afirmaron su "voluntad de intensificar la cooperación bilateral y regional para garantizar a todos los ciudadanos el pleno goce de sus derechos y libertades fundamentales, incluido el derecho al desarrollo, en un marco de libertad y justicia social". O el NO rotundo al ALCA que los cinco países del Mercosur le espetaron a Bush en Mar del Plata.

Si los acuerdos a que están llegando ahora Brasil y Estados Unidos -además de los que afanosamente busca Uruguay con la superpotencia- son problemáticos en sí mismos porque aíslan cada vez más a Venezuela y Cuba, debilitan los itinerarios que parecen buscar Bolivia y Ecuador, tienen el "valor agregado" de que pavimentan un nuevo ciclo de acumulación de capital en el que las multinacionales estadounidenses jugarán un papel destacado.

Es bueno decirlo con claridad: los que luchamos por cambios estamos a la defensiva. Y necesitamos tomar conciencia de la situación para actuar en consecuencia. Un buen camino es el que han emprendido las centrales sindicales y movimientos populares de Brasil con su encuentro del pasado 25 de marzo en Sao Paulo. Un editorial de Correio da Cidadanía cree que "puede ser un marco histórico importante de una nueva fase de lucha popular", ya que podrían abordarse algunas debilidades que pusieron a los movimientos a la defensiva "desde que Fernando Henrique Cardoso quebró la espina dorsal del sindicato de los petroleros, hace diez años". Señala que nuestra lucha "continuará siendo de resistencia por mucho tiempo, porque las fuerzas de la burguesía son muy superiores". Prueba de ello es que el segundo gobierno Lula presenta un gabinete considerablemente más a la derecha que el del primer gobierno. Síntoma de los nuevos tiempos: derechización arriba, reorganización y claridad abajo.

Raúl Zibechi es miembro del Consejo de Redacción del Semanario Brecha de Montevideo. Docente en la Multidiversidad Franciscana de América Latina.

Irán, una intencionada escalada de la tensión

Irán, una intencionada escalada de la tensión
Editorial de La Jornada

En la reciente crisis desatada por la detención de 15 militares británicos a manos de Irán, hay varias señales que apuntan a una intencionada y peligrosa escalada de la tensión que tendría como objetivo aislar al régimen iraní. En estos últimos días, la televisión estatal de Irán Al Alam ha divulgado los testimonios de dos de los detenidos en los cuales admitieron haber entrado en aguas territoriales iraníes sin autorización, confesiones que desmienten las afirmaciones de Londres de que sus marinos realizaban una misión de patrullaje en aguas territoriales de Irak.

Al respecto, la actitud del primer ministro británico, Tony Blair, ha sido la de descalificar las confesiones y advertir que Irán podría "enfrentar un aislamiento creciente". Con anterioridad, el mandatario dijo que había que "acentuar la presión" sobre Irán, al tiempo que anunció que había "toda una serie de medidas" que su gobierno podría adoptar, lo que podría interpretarse como una velada amenaza militar.

En este contexto, tal parece que Estados Unidos y sus aliados se están aprovechando del incidente, que normalmente se resolvería por la vía diplomática, para mover sus fichas con miras a una intervención militar.

En el plano diplomático, Blair ha congelado la relación bilateral con Irán y conseguió que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara una declaración en la cual se aboga por la liberación de los marinos pero sin aclarar si violaron la integridad territorial de Irán. Además, Gran Bretaña también obtuvo el respaldo de la Unión Europea, que ha asegurado que los militares fueron detenidos en aguas iraquíes.

Más peligrosos aún son los indicios que apuntan a una posible intervención castrense. Fuentes de inteligencia de Rusia han denunciado que Estados Unidos incrementó su actividad militar en la frontera entre Irak e Irán. Adicionalmente, medios de prensa estadunidenses han informado que Washington ya cuenta con una fuerza de ataque en la región casi similar a la que tenía justo antes de invadir Irak, en 2003, y otras versiones de prensa señalan que Israel se prepara para destruir las instalaciones nucleares iraníes, tal y como lo hizo su fuerza aérea en 1981 con las iraquíes de Osirak. Ello sin mencionar que el presidente George W. Bush ha declarado que en el caso del programa nuclear iraní, su administración no descarta ninguna opción, incluida la militar.

De esta manera, se perfila un escenario para iniciar una guerra contra Irán, decisión que según muchos analistas constituiría una "fuga hacia adelante" para Bush, entrampado en los conflictos de Irak y Afganistán. Pero se trata de una espada de dos filos, ya que una intervención en Irán, vecino de Irak y Afganistán, podría derivar en un incremento de la resistencia iraquí y dar un impulso inesperado a los remanentes talibanes, lo que sumiría a la región en un clima de sangre y fuego. Así, los próximos días serán vitales para determinar si esta crisis se resuelve pacíficamente o el mundo entero se sumerge en un conflicto de impredecibles consecuencias.