martes, 26 de junio de 2007

La CIA revela cómo violó la ley

Incluyen los planes para matar a Fidel Castro y al congoleño Patrice Lumumba
La CIA revela cómo violó la ley, planificó asesinatos y espió a estadounidenses

Efe

La Agencia Central de Inteligencia de EEUU (CIA) ha anunciado que mostrará algunas de las "joyas" de su historia cuando revele 693 páginas de documentos sobre planes de asesinato de gobernantes extranjeros, secuestros y experimentos de drogas con seres humanos.

El director de la agencia, Michael Hayden, anunció la divulgación en un encuentro con historiadores de política exterior, y dijo que los documentos forman parte de una colección de "joyas de la familia" y cubren desde comienzos de la década de 1950 a mediados de la de 1970.

"La mayor parte de ello es poco halagüeño", añadió Hayden en el encuentro. "Pero es la historia de la CIA".

Por su parte, los Archivos de Seguridad Nacional (NSA), grupo de estudio dependiente de la Universidad George Washington que se dedica a la investigación de documentos clasificados como secretos, sostiene que el material muestra que "la agencia violó su propia carta constitutiva durante 25 años".

La colección de "joyas" en el historial de la agencia de espionaje comenzó en 1973 cuando su entonces director, James Schlesinger, alarmado por los artículos de prensa acerca de la vinculación de la CIA con el caso Watergate, ordenó que se le informara sobre todas las operaciones "al margen" de la autorización legal de la entidad.

Esa colección de documentos, que se remonta a 1953, pasó a manos del sucesor de Schlesinger, William Colby, a quien en diciembre de 1974 le alarmó un artículo del periodista Seymour Hersh, del diario 'The New York Times', sobre la infiltración de la CIA en el movimiento contra la guerra de Vietnam.

El NSA, que ha obtenido algunos de esos documentos después de años de gestiones, indicó que entre las actividades acerca de las cuales Colby consultó con los asesores legales de la CIA a fines de 1974 figuraba "el confinamiento de un desertor ruso que puede considerarse una violación de las leyes sobre secuestros".

Además del espionaje de periodistas de EEUU, Colby también discutió "experimentos de modificación de la conducta de ciudadanos estadounidenses 'no voluntarios', y planes de asesinato contra el líder cubano Fidel Castro, el revolucionario congoleño Patrice Lumumba y el ex dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo".

En una reunión en enero de 1975, Colby informó al entonces presidente Gerald Ford de que "tenemos una institución de 25 años de edad que ha hecho algunas cosas que no debería haber hecho", según un memorando divulgado por la NSA en su sitio de internet.

Infiltración en grupos pacifistas

Además de la infiltración en grupos opuestos a la guerra y la compilación de fichas sobre unos 10.000 ciudadanos estadounidenses, Colby también explicó a Ford que "hemos ejecutado operaciones para asesinar a dirigentes extranjeros". "Nunca tuvimos éxito", comentó.

Según el documento, Colby mencionó nuevamente a Castro, a Trujillo -quien fue asesinado en 1961- y al general René Schneider, jefe del Ejército de Chile asesinado en octubre de 1970.

En otro documento, también de enero de 1975, el entonces secretario de Estado, Henry Kissinger, en una conversación en la Casa Blanca con Ford, se declara muy nervioso por las revelaciones en la prensa sobre el espionaje de la CIA dentro de Estados Unidos. "Si todas las historias salen a la luz, correrá sangre", dijo Kissinger a Ford.

"Por ejemplo (el secretario de Justicia en 1961) Robert Kennedy manejó personalmente la operación del asesinato de Castro", agregó.

Y en una aparente referencia al golpe militar de 1973 que derrocó en Chile el Gobierno constitucional de Salvador Allende e instauró la dictadura de Augusto Pinochet, Kissinger añade que "la cosa chilena (...), eso no está en informe alguno".

Zyklon B en la frontera de EE.UU.

Partir el texto en columnas 26-06-2007
Sobre el insecticida derivado del cianuro utilizado en la Alemania nazi
Zyklon B en la frontera de EE.UU.

Alexander Cockburn
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El Zyklon B era la marca registrada de un insecticida a base de cianuro que se usó en la Alemania Nazi durante el Holocausto, para asesinar a millones de personas. [http://es.wikipedia.org/wiki/Zyklon_B]

El Zyklon B llegó a El Paso en los años veinte del siglo pasado. En 1929, por ejemplo un funcionario del Servicio de Salud Pública de EE.UU., J.R. Hurley, pidió el material - ácido prúsico en forma de gránulos – por un valor de 25 dólares, como agente de fumigación para ser utilizado en la estación de despiojamiento de El Paso, donde mexicanos cruzaban la frontera desde Juárez. El Zyklon, desarrollado por DEGESCH (Corporación Alemana de combate contra Alimañas) era producido en diferentes concentraciones: Zyklon C, D y E que representaban gradaciones en potencia y precio. Como lo describe Raul Hilberg en “La destrucción de los judíos europeos,” la concentración E era requerida para la erradicación de alimañas especialmente resistentes, como ser cucarachas o para gasear en barracas de madera. La preparación ‘normal,’ D, fue utilizada para exterminar piojos, ratones, o ratas en estructuras grandes, bien construidas, que contenían muebles. Seres humanos fueron asesinados en cámaras de gas con Zyklon B.” En 1929, se dividió el mercado mundial con una corporación estadounidense, Cyanamid, de modo que Hurley presumiblemente obtuvo su Zyklon B de esta última.

Como describe David Dorado Romo en su maravilloso “Ringside Seat to a Revolution: An underground history of El Paso and Juárez : 1893-1923” [Butaca de primera fila en una revolución: Una historia clandestina de El Paso y Juárez), Zyklon B llegó a ser asequible en EE.UU. al comienzo de los años veinte cuando los temores de una infección foránea fueron inflamados por las señales de alarma de los eugenicistas, la mayoría provenientes del extremo “progresista” del espectro político. En 1917, el Congreso de EE.UU. aprobó y Wilson – un ardiente eugenicista – firmó la Ley de Inmigración. El Servicio de Salud Pública de EE.UU. publicó simultáneamente su Manual para la Inspección Física de Extranjeros.

El Manual incluía su lista de excluibles de EE.UU., una representación madura de las obsesiones de los eugenicistas: “imbéciles, idiotas, personas débiles mentales, personas de inferioridad constitucional psicopática (homosexuales), vagos, defectuosos físicos, alcohólicos crónicos, polígamos, anarquistas, personas afectadas por enfermedades execrables o contagiosas peligrosas, prostitutas, jornaleros por contrato, todos los extranjeros de más de 16 que no sepan leer.” En el mismo año, agentes del Servicio de Salud Pública de EE.UU. “bañaron y despiojaron” a 127.123 mexicanos en el Puente Internacional de Santa Fe entre Juárez y El Paso.

El alcalde de El Paso de la época, Tom Lea Sr., representaba, como dijo Romo, “el nuevo tipo de político anglo en la ‘Era Progresista’. Progresista no significaba necesariamente liberal en aquel entonces. En el caso de Lea, ‘progreso’ significaba que limpiaría la ciudad.” Como parte de sus operaciones de limpieza, Lea convirtió su ciudad en la primera de EE.UU. que prohibió el cannabis, alias marihuana, como una sustancia mexicana foránea. Tenía un temor visceral de la contaminación y, como reveló posteriormente su hijo, usaba ropa interior de seda porque su amigo, el doctor Klutz, le había dicho que los piojos del tifus no se pegaban a la seda. Con sus entrañas bien protegidas, por lo tanto, Lea bombardeó al gobierno de EE.UU. con exigencias de que hubiera un campo de cuarentena total en la frontera en el que se mantendría a todos los inmigrantes durante hasta 14 días. El funcionario sanitario local, B.J. Lloyd, consideró que esto era estrafalario, y dijo al inspector general de sanidad que la fiebre tifoidea “no es ahora, y probablemente nunca será, una amenaza seria para nuestra población civil.”

Lloyd tenía razón al respecto. Lea obligó a los inspectores sanitarios a lanzarse sobre Chihuahuita, el barrio mexicano de El Paso, forzando a habitantes sospechosos de tener piojos a tomar baños de kerosén y vinagre, a que se les afeitaran las cabezas e incineraran sus ropas. La inspección de 5.000 habitaciones no estigmatizó a Chihuahuita como una zona de plagas. Los inspectores hallaron dos casos de tifus, uno de reumatismo, uno de tuberculosis, y uno de varicela. Irónicamente, Klutz, presumiblemente con su ropa interior de seda, contrajo el tifus mientras supervisaba esas operaciones y falleció.

Pero Lloyd recomendó plantas de despiojamiento, diciendo que estaba dispuesto a “bañar y desinfectar a toda la gente sucia, piojosa, que viene a este país desde México.” La planta estuvo lista para la actividad de inmediato cuando la Ley de Inmigración fue promulgada. Pronto los cuerpos de los mexicanos fueron controlados, untados con kerosén cuando era considerado necesario, y sus ropas fueron fumigadas con gasolina, kerosén, cianuro sódico, cianógenos, ácido sulfúrico y Zyklon B. El periódico El Paso escribió respetuosamente en 1928: “El gas de ácido cianhídrico, el más tóxico que se conozca, más letal incluso que el utilizado en los campos de batalla de Europa, es empleado en el proceso de fumigación.”

Las operaciones de despiojamiento provocaron furia y resistencia entre los mexicanos a los que todavía les hervía la sangre de rabia después de un mortífero incendio de gasolina en 1916 en la cárcel de la Ciudad de El Paso. Como parte de la campaña de desinfección en toda la ciudad del alcalde Lea, se ordenó a los prisioneros en la cárcel que se desnudaran. Sus ropas fueron lanzadas en un baño lleno de una mezcla de gasolina, creosota y formalina. Entonces los obligaron a entrar a un segundo baño repleto con “un balde de gasolina, un balde de carbón y un balde de vinagre.” Cerca de las 3 de la tarde del 5 de marzo de1 1916, alguien encendió un fósforo. La cárcel ardió como una antorcha. El Paso Herald informó que unos 50 “prisioneros desnudos cuyos cuerpos desprendían gases de gasolina,” muchos de ellos encerrados en sus celdas, se incendiaron. 27 prisioneros murieron. A fines de enero de 1917, 200 mujeres mexicanas se rebelaron en la frontera y provocaron un gran disturbio, provocando la fuga de policías y soldados a ambos lados de la frontera.

El uso de Zyklon B se hizo habitual. Los funcionarios sanitarios pulverizaban las ropas de los inmigrantes. Ahora bien, Zyklon B, en su forma gaseosa, es fatal cuando es absorbido a través de la piel en concentraciones de más de 50 ppm. ¿Cuántos mexicanos sufrieron agonías o murieron, cuando se pusieron esas vestimentas? Como Romo declaró recientemente al periodista basado en El Paso, Paul Spike, que escribe para el periódico en línea de Gran Bretaña, The First Post: “Es un inmenso agujero negro en la historia. Por desgracia, sólo tengo historias orales y otra evidencia anecdótica sobre los efectos dañinos de los productos químicos nocivos utilizados para desinfectar y despiojar a los mexicanos que cruzaban la frontera – incluyendo muertes, defectos al nacer, cáncer, etc. Podrían ser decenas de miles. Es increíble que absolutamente nadie, después de todos estos años, haya tratado alguna vez de documentarlo.”

El uso de Zyklon B en la frontera entre EE.UU. y México fue un asunto de agudo interés para la firma DEGESCH. En 1938, el doctor Gerhard Peters pidió que fuera utilizado en Desinfektionskammern [cámaras de desinfección] alemanas. Romo publicó un artículo que Peters escribió en una revista de ciencias de las plagas alemana, Anzeiger für Schädlingskunde, que publicó dos fotografías de las cámaras de despiojamiento de El Paso. Peters llegó a ser gerente general de DEGESCH, que manejó el suministro de Zyklon B para los campos de la muerte nazis. Fue juzgado y condenado en Nuremberg. Hilberg informa que lo sentenciaron a cinco años, luego logró un nuevo juicio que fijó la sentencia en seis años. En un nuevo juicio en 1955, lo absolvieron.

En EE.UU., los eugenicistas siguieron adelante hasta lograr su gran triunfo: la Ley de Restricción de la Inmigración de 1924, que condenó a millones en Europa a su encuentro final con Zyklon B veinte años más tarde. Al llegar los años treinta, los eugenicistas estaban generalmente desacreditados, aunque muchos – particularmente en el movimiento ecológico – siguen fieles a sus obsesiones racistas hasta hoy. La Ley de Restricción, ese monumento a la mala ciencia unida a políticos inescrupulosos y a una política pública entusiasta por el bien de generaciones venideras, permaneció sin cambio durante 40 años.

En 1928, la enfermedad verdaderamente atravesó la frontera, como señala Romo. Romo cita una carta del doctor John Tappan, que había desinfectado a miles de mexicanos en la frontera: “10.000 casos en El Paso y los mexicanos murieron como moscas. Familias enteras fueron exterminadas. Fue la gripe “española” proveniente del distrito Haskell, en Kansas, EE.UU.

http://www.counterpunch.org/cockburn06232007.html

Un tunecino en Guantánamo

La historia de Lofti Lagha (Prisionero nº 660)
Un tunecino en Guantánamo

Andy Worthington
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Además de los informes relativos a Abdullah bin Omar, detenido en Guantánamo, un tunecino que el domingo 17 de junio fue enviado al país donde nació, donde se teme que pueda ser sometido a torturas y abusos, tenemos la historia de otro tunecino, quien, atado y con grilletes, compartió con él traslado en un avión estadounidense. Al contrario que Omar, que estuvo representado por abogados que hicieron todo cuanto pudieron para dar publicidad a su caso, no hubo nadie para hablar de Lofti Lagha, de 38 años, y no hay forma de saber si va a ser también perseguido a su vuelta al país. Hasta el momento, incluso su identidad había permanecido oculta y no ha sido revelada ni por EEUU ni por las autoridades tunecinas.

Debido a la decisión del Tribunal Supremo, en junio de 2004, estableciendo que los prisioneros de Guantánamo tenían derecho a someter su detención a los tribunales estadounidenses (un derecho que fue eliminado por el Congreso en el pasado mes de octubre), alrededor de de 200 detenidos pudieron aprovechar una oportunidad que tanto costó lograr, pero, por alguna razón –bien porque no confiaba en los abogados estadounidenses, o porque no halló forma de establecer contacto-, Lofti Lagha no fue uno de ellos. Como cientos de otros detenidos en Guantánamo sin representación legal, las únicas personas con las que se encontró a lo largo de cinco años y medio que no formaban parte de la administración estadounidense que le encarceló sin acusaciones ni juicio, fueron, en alguna ocasión, representantes de la Cruz Roja y, casi con total seguridad, representantes de los servicios de inteligencia de su patria, gobernada por un régimen represivo y hermético, controlado por el dictador Zine el Abidini Ben Ali desde hace ya veinte años.

Aunque Lagha no era uno de los prisioneros completamente sin voz en Guantánamo -un dudoso privilegio reservado a 22 detenidos cuyos nombres, reeditados de listas publicadas el pasado año por el Pentágono, pueden encontrarse página tras página en Internet, pero de quienes no se ha publicado historia alguna en absoluto-, todo lo que existe de dominio público sobre sus 2.000 días de encarcelamiento son tres páginas de notas en el Sumario de Evidencias sin Clasificar de la Junta de Estudios Administrativos sobre la vista celebrada en 2005 –convocada para asesorar si debería aún ser considerado como “combatiente enemigo”-, a la que, al igual que en el caso de un anterior tribunal, no asistió.

Lo que puede deducirse de este embrollo de detalles biográficos, afirmaciones contradictorias y alegaciones insustanciales enmascaradas como evidencias es que Lagha sirvió en el ejército tunecino cuando era joven, y que entonces, supuestamente, “robó una barca para entrar ilegalmente en Italia junto con un egipcio y otro tunecino”, donde utilizó un documento falso de identificación. En Milán, donde parece que se estableció, se afirmó que se “había asociado con varios tunecinos” en un centro cultural (lo que es muy sorprendente), y que “entre las personas a las que frecuentaba en el centro cultural” había “al menos un individuo que pertenecía a una red terrorista, que aseguraba el apoyo financiero a grupos terroristas mientras que reclutaba también activamente voluntarios para los campos de entrenamiento patrocinados por Osama bin Laden en Afganistán”. Se señalaba también que “frecuentaba a elementos de la Jamaat-al-Tablighi” (sic). Jammat-al-Tablighi –fundada en la India en la década de 1920-, una inmensa organización misionera de ámbito mundial con millones de miembros, se declara no política pero causa preocupación en Occidente debido por su conservadurismo riguroso, aunque ninguna de las críticas dirigidas hacia ella se ha cercado a la hipérbole utilizada en Guantánamo, donde, al igual que en las “pruebas” contra Lagha, es descrita regularmente como una “organización misionera islámica con sede en Pakistán, que es utilizada como cobertura para enmascarar viajes y actividades de terroristas, incluidos los de Al-Qaida”.

Siguiendo adelante con las razones de Lagha para abandonar Italia, se alegó que viajó a Afganistán a comienzos de 2001, donde fue “enviado por el jefe de una red terrorista para que recibiera entrenamiento militar”, aunque también se dijo que viajó en abril de 2001 “tras sentirse inspirado para llevar a cabo la yihad” por un reclutador de una mezquita en Italia, y también se afirmó que viajó con un compañero que era “miembro de una red terrorista y un terrorista convicto”. Según la inteligencia militar estadounidense, su comunicante italiano le puso en contacto con un tunecino en la ciudad oriental de Jalalabad, quien había dirigido anteriormente el campo de entrenamiento de Durunta, y este hombre, a su vez, le presentó a otros dos tunecinos, un “supuesto” miembro del Grupo Islámico Armado Argelino (GIA) y otro conectado con Hezb-e-Islami Gulbuddin, una milicia afgana dirigida por Gulbuddin Hekmatyar, un renegado señor de la guerra fuertemente financiado por los estadounidenses en la década de 1980 y descrito ahora como un terrorista que “dirigía campos de entrenamiento terroristas en Afganistán” y que “organizaba ataques para obligar a las tropas estadounidenses a retirarse de Afganistán”.

Capturado en diciembre de 2001, tras cruzar desde Afganistán a Pakistán, se alegó que, tras su arresto, Lagha “había comentado a otros que venía de las montañas de Tora Bora”, aunque esto no prueba que estuviera en Tora Bora con los hombres de Osama bin Laden, y es posible que, como otros innumerables detenidos (muchos de los cuales están aún en Guantánamo), estuviera atravesando las montañas camino de Pakistán. El alegato más risible de todos era que “había visto a miembros de los talibanes en Afganistán”, un hecho que sólo un ciego podría eludir. La propia explicación de Lagha sobre su presencia en Afganistán se encontró en una sección de la “evidencia” descrita como “factores que favorecen la liberación o traslado”, en la cual se señalaba que había declarado que fue a Afganistán como turista, que pasó el tiempo “pescando y en actividades recreativas” en Jalalabad y que, una vez empezada la guerra, se fue de Afganistán. Insistió en que nunca se había entrenado en un campo en Afganistán, que nunca tomó las armas contra los estadounidenses ni contra nadie, añadiendo que “pensaba que el sistema de creencias de Al Qaida era extraño y que no eran buena gente”.

Extraer razones sobre su liberación de la confusa semi-narrativa presentada por las autoridades estadounidenses es desde luego absolutamente imposible. ¿Estaban sus conocidos realmente entre quienes las autoridades decían que estaban, o toda la historia revelada no era sino un conjunto de mentiras? ¿Quizá denunció a sus compañeros para escapar de Guantánamo o las autoridades le dejaron ir porque concluyeron que habían agotado ya cualquier dato útil para la inteligencia? Podemos no saberlo nunca. Sin embargo, lo que puede afirmarse con absoluta certeza es que intentar obtener un destello de verdad a través de una maraña de insinuaciones es un pobre sustituto, tras cinco años y medio, de un sistema más antiguo, más rápido y más efectivo: un tribunal con acusaciones adecuadas, evidencias transparentes, un proceso judicial, abogados de la defensa, juez y jurado.

Andy Worthington (www.andyworthington.co.uk) es un historiador británico y autor de “The Guantánamo Files: The Stories of the 774 Detainees in America’s Illegal Prison” (que Pluto Press publicará en octubre de 2007). Puede contactarse con él en: andy@andyworthington.co.uk

Fuente: http://www.counterpunch.org/worthington06222007.html

Sinfo Fernández forma parte del colectivo de Rebelión y Cubadebate.

Iraq es un país completamente sumido en las violaciones de los Derechos Humanos

Carta a Louise Arbour, Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas
Iraq es un país completamente sumido en las violaciones de los Derechos Humanos

Denis J. Halliday y Hans C. von Sponeck
IraqSolidaridad

Estimada Sra. Arbour:

Como ex Coordinadores de Naciones Unidas (NNUU) para Iraq [1], nos ponemos en contacto con usted para que tome las medidas necesarias en respuesta a la percepción generalizada del fracaso de NNUU respecto al cumplimiento del mandato sobre Derechos Humanos en Iraq.

Las muchas voces preocupadas por la ausencia, durante tantos años, de un Enviado especial de Derechos Humanos en Iraq, nos han animado a escribir esta carta. La Comisión de Derechos Humanos de NNUU no ha renovado el nombramiento del Dr. Andreas Mavrommatis después de que éste enviara su informe [sobre la situación de los Derechos Humanos] el 19 de marzo de 2004. Ni la Comisión (o Comité) de Derechos Humanos de NNUU ni el Consejo de Seguridad (CS) de NNUU han considerado que haya una razón de peso para incluir los Derechos Humanos en Iraq dentro de sus planes de trabajo. Los informes sobre Derechos Humanos de la UNAMI, pese a la importancia que tienen, no pueden considerarse el cumplimiento adecuado del mandato de NNUU sobre los Derechos Humanos. Iraq es un país completamente sumido en las violaciones de los Derechos Humanos —de lo que somos testigos a diario— cometidas por sujetos tanto del interior como del exterior [del país].

Negligencia y grave parcialidad

De hecho, la historia del seguimiento de NNUU sobre el cumplimiento de los Derechos Humanos en Iraq revela negligencia y una grave parcialidad. Durante los años de las sanciones (de 1990 a 2003), el mandato de NNUU en relación a los Derechos Humanos constituyó una injustificable y tendenciosa evaluación de la situación en Iraq al respecto. Max van der Stoel, para su propio desprestigio, asumió los sesgados términos establecidos sin ninguna objeción [2]. Su supervisión se limitó a revisar las acusaciones sobre las violaciones de los Derechos Humanos perpetradas por el [depuesto] gobierno de Iraq. Andreas Mavrommatis tuvo el valor de protestar y referirse a la política internacional de sanciones [económicas mantenidas por el CS de NNUU desde 1990] como una causa fundamental de las violaciones de los Derechos Humanos de la población de Iraq.

En junio de 2000, el catedrático Marc Bossuyt, actualmente juez del Tribunal de Arbitraje belga, transmitió a la Comisión de Derechos Humanos de NNUU su profunda preocupación sobre la legalidad de la política del CS de NNUU para Iraq: “[…] El régimen de sanciones impuesto a Iraq es inequívocamente ilegal a la luz de la vigente legislación humanitaria internacional y de la legislación sobre Derechos Humanos [3]. En aquel momento, no se produjo respuesta alguna a esas graves observaciones, ni de la Comisión de Derechos Humanos de NNUU ni de cualquier otro organismo de NNUU.

Tarde y a su pesar, su predecesor mantuvo una postura crítica pero muy cautelosa sobre el papel de NNUU en Iraq. Ni la Comisión de Derechos Humanos de NNUU ni la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de NNUU ni la vicesecretaria general de NNUU, Louise Frechett, encargada de la Comisión de Política de Iraq en Nueva York, no estuvieron a la altura de sus respectivas responsabilidades.

Daño inconmensurable de una política viciada

Como usted debe saber, nosotros decidimos dimitir de nuestros puestos de Coordinadores Humanitarios de NNUU por la imposibilidad de seguir aceptando que nuestra organización hubiera decidido asumir una postura interesada y en la línea dura respecto a las sanciones que castigaron, primero y fundamentalmente, a inocentes. El daño inconmensurable que la política viciada de NNUU sobre Iraq ha infligido a la sociedad iraquí es mucho mejor conocida ahora que en aquel momento. No obstante, este conocimiento sólo es accesible de forma limitada a través de las fuentes de NNUU, aunque es de dominio público gracias a la implacable labor de investigación de la sociedad civil. Como antiguos funcionarios de NNUU, esto nos resulta francamente inquietante.

Lo que nos impulsa a escribir esta carta es nuestra profunda preocupación de que, hasta la fecha, ni el CS de NNUU ni la Comisión de Derechos Humanos de NNUU han considerado su obligación aceptar su responsabilidad y llevar a cabo un estudio de la situación producida respecto a los Derechos Humanos durante los 13 años de sanciones. El papel que NNUU ha desempeñado durante todo este período se debe hacer público. Debido a que la infraestructura de Iraq sigue destruida —lo que constituye una negligencia penal de las potencias ocupantes—, el impacto de las sanciones se sigue sintiendo. De igual manera, estamos igualmente preocupados porque la Comisión de Derechos Humanos no haya logrado propiciar un debate sobre las atroces violaciones de los Derechos Humanos en Iraq bajo la ocupación.

Consideramos que es un derecho importante de la sociedad exigir tanto una evaluación como un debate sobre este asunto. Asimismo, sería primordial para la gestión futura de crisis semejantes, puesto que nosotros lo hemos visto y vivido de primera mano en Iraq.

Igualmente fundamental sería asegurar a la comunidad internacional que se exigirán responsabilidades a todos aquellos que hayan desempeñado un papel determinante en el destino de un pueblo, y no sólo a su gobierno.

Esperamos que usted, como Alta Comisionada de Derechos Humanos y una persona que se ha pronunciado con valentía sobre Iraq y sobre otros asuntos de Derechos Humanos, presione tanto al Comité de Derechos Humanos de NNUU como al CS de NNUU para los organismos más relevantes de NNUU incluyan los Derechos Humanos en Iraq en sus asuntos a tratar. El hecho de que desde la invasión [de Iraq de 2003] probablemente hayan muerto cerca de un millón de iraquíes, que cuatro millones o más se hayan convertido en desplazados o refugiados, que toda la infraestructura socioeconómica se haya derrumbado y que toda la nación esté traumatizada podrían ser razones suficientes para una implicación inmediata y urgente de NNUU.

Una declaración expresando su postura sobre la realidad en Iraq tendría, indudablemente, un impacto político significativo y tranquilizaría a todos aquellos que en el mundo la consideran a usted la defensora de la supremacía de los Derechos Humanos para la humanidad.

Reciba nuestros mejores deseos para su trascendental trabajo.

Saludos cordiales.

Hans C. von Sponeck y Denis J. Halliday

Notas de los autores y de IraqSolidaridad:

1. Denis J. Halliday fue Coordinador Humanitario de Naciones Unidas en Iraq de 1997 a 1998. Hans-C. von Sponeck fue Coordinador Humanitario de Naciones Unidas en Iraq de 1999 a 2000). Ambos dimitieron como protesta por la prolongación de las sanciones impuestas a Iraq por NNUU y por la manipulación del programa Petróleo por Alimentos por parte de EEUU y Reino Unido. Sobre su experiencia en Iraq, von Sponeck ha publicado un libro recientemente editado en español, Autopsia de Iraq (véase en IraqSolidaridad: Han C. von Sponeck: Las sanciones contra Iraq supusieron una violación consciente del Derecho Internacional. Las sanciones: otra forma de guerra y Carlos Varea: Hans C. von Sponeck detalla el mecanismo de aplicación de un genocidio premeditado. EEUU contra Iraq: del régimen de sanciones a la ocupación). De Halliday puede leerse en IraqSolidaridad: Denis Halliday: Naciones Unidas y su conducta durante la invasión y ocupación de Iraq .

2. Max van der Stoel, Comisionado de NNUU sobre los Derechos Humanos en Iraq antes de la invasión del país, fue acusado de parcialidad al servicio de los gobiernos de EEUU y Reino Unido a fin de favorecer la intervención militar en Iraq.

3. Véase E/CN.4/Sub.2/2000/33

Denis J. Halliday fue Coordinador Humanitario de Naciones Unidas en Iraq de 1997 a 1998. Hans C. von Sponeck fue Coordinador Humanitario de Naciones Unidas en Iraq de 1999 a 2000. Ambos dimitieron como protesta por las sanciones impuestas a Iraq por NNUU

IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org) Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Paloma Valverde

viernes, 1 de junio de 2007

La Resistencia afgana derriba un helicóptero de la OTAN

La Resistencia afgana derriba un helicóptero de la OTAN
PL

Un helicóptero de transporte de tropas Chinook de la OTAN resultó derribado por un misil en la convulsa provincia sureña de Helmand con saldo de 35 militares muertos, aseguraron hoy fuentes de la resistencia afgana.

Sin embargo, voceros de la organización belicista del atlántico norteño europeo comunicaron la caída la aeronave la víspera por causas desconocidas, aunque sólo admitieron la muerte de siete soldados.

En este contexto, un portavoz de los rebeldes afganos, Qari Mohammad Yusif Ahmadi, indicó telefónicamente a medios informativos que grupos de insurgentes abatieron con un misil antiaéreo uno de dos helicópteros que sobrevolaban la zona.

Ahmadi precisó que el aparato se incendió en el aire y luego se precipitó a tierra, y causó la muerte de 35 soldados que viajaban en la nave.

También afirmó que los rebeldes emboscaron a fuerzas terrestres de la OTAN que se dirigían al lugar del siniestro, pero sin precisar el número de bajas que ocasionó esa acción a la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), liderada por la OTAN.

En su parte de guerra, la ISAF señaló que el helicóptero cayó en las cercanías de la ciudad de Kajaki, en Helmand, y que se investigan las causas.

Como es su costumbre, la ISAF omitió la nacionalidad de los soldados muertos que viajaban en el helicóptero, pero un oficial de la OTAN reveló que cinco de los fallecidos eran estadounidenses.

Con anterioridad, un helicóptero Chinook se estrelló en febrero último en la provincia sureña de Zabul y causó la muerte de ocho soldados de Estados Unidos.

Otros 16 soldados estadounidenses murieron en 2005 en la provincia sureña de Kunar cuando el helicóptero en el que viajaban resultó derribado por un misil disparado por insurgentes afganos.

Mientras arde Gaza

Mientras arde Gaza
Jaled Amayreh
Al Ahram Weekly

Traducido por Sinfo Fernández y revisado por Caty R.

Con mucha precaución, para asegurarse de que no se repitan los “errores” de la guerra del año pasado contra Hezbolá, el ejército israelí continuó bombardeando barriadas residenciales palestinas en Gaza y en las zonas de los alrededores, infligiendo muerte y destrucción a la población indefensa

El domingo pasado por la tarde, un bombardero F-16 israelí lanzó dos misiles sobre la casa de Jalil al Hayya, un diputado palestino que representa al Partido por la Reforma y el Cambio, partidario de Hamás.

Los misiles destruyeron su hogar asesinando al menos a seis miembros de su familia, incluidos su mujer y parte de sus hijos. Otras dos personas que visitaban el hogar de los al Hayya también fueron asesinadas en el ataque, que algunos oficiales israelíes sugirieron que estaba diseñado para causar “conmoción y pavor”. Sin embargo, al Hayya resultó herido.

Con anterioridad la fuerza aérea israelí llevó a cabo un número de ataques contra edificios del gobierno hiriendo a muchos civiles y causando incontables daños en la infraestructura.

El martes por la tarde los aviones de combate israelíes, incluyendo helicópteros Apache y aviones robot de vigilancia, bombardearon una serie de talleres del metal, afirmando que los negocios familiares estaban implicados en la fabricación de misiles Qassam.

Alrededor de 30 palestinos resultaron heridos, la mitad de ellos estaban desarmados y no tenían conexión alguna con ningún grupo armado. Los israelíes declararon que los ataques eran la respuesta a una descarga de misiles Qassam que fueron lanzados hacia algunas ciudades israelíes, como Sderot, cerca de la frontera con Gaza.

Sin embargo, los Qassam son notoriamente imprecisos y aunque hagan mucho ruido y humo y causen alguna destrucción, han matado a muy poca gente. Por eso están considerados por los israelíes y por muchos palestinos fundamentalmente como un arma psicológica que fomenta un sentimiento colectivo de ansiedad entre la población israelí, especialmente la de Sderot.

Esta ansiedad se vio exacerbada cuando murió una mujer israelí en Sderot. Hasta entonces, ésta fue la única baja causada por el lanzamiento de más de 60 Qassam, un testimonio claro de la relativa ineficacia de esos proyectiles.

En efecto, la mayoría de las “víctimas” israelíes han sido personas que sufrían de shock. Pero si alguien que “sufre un shock” es considerado como “un herido” o “una víctima”, entonces los palestinos pueden, con todo el derecho, declarar que toda la población de Gaza (casi un millón y medio de personas) está sufriendo shocks mucho mayores debido a los bombardeos casi diarios y las matanzas indiscriminadas a los que están sometidos.

No hay duda de que el motivo fundamental de la reciente incursión israelí en Gaza tiene mucho que ver con el deseo del gobierno israelí de compensar los fracasos de la guerra de Líbano y poner en marcha las recomendaciones de la Comisión Winograd. Esto siguió a las fuertes críticas contra la dirigencia político-militar por la Comisión, que hizo públicas acusaciones de mala administración y afirmó que esta actuación había permitido a Hezbolá infligir bastantes bajas a la parte israelí.

Algunos observadores especularon con que los desproporcionados ataques contra Hamás, unido a las renovadas amenazas de asesinar el Primer Ministro palestino Ismail Haniyeh y al jefe del politburó de Hamás, Jaled Mashaal, constituyen una activa intervención israelí en las confrontaciones intermitentes entre Hamás y la llamada “tendencia pro-estadounidense” dentro de Fatah, encabezada por Mohamed Dahlan.

En efecto, los dirigentes militares israelíes dudaron de atacar a Hamás mientras estallaban las luchas internas entre las dos organizaciones palestinas. Sin embargo, cuando amainaron, el ejército israelí se dirigió específicamente contra Hamás.

La semana pasada el periódico israelí Haaretz informó de que, de forma anónima, algunos gobiernos occidentales, incluyendo presumiblemente a EEUU, habían pedido a Israel que ayudara a Fatah a derrotar a Hamás, siguiendo el ejemplo de la intervención etíope en Somalia contra los anteriores combatientes de la Unión de Tribunales Islámicos.

Fatah rechazó airadamente esas acusaciones como si la veracidad de las mismas pudiera situarle como apoderado de los israelíes y estadounidenses luchando contra los patriotas palestinos.

El domingo, Urayeb Rantawi, un comentarista palestino que vive en Jordania, urgió a Fatah a confirmar su raison d’être y clarificar sus objetivos. “Queremos saber, el pueblo palestino quiere saber, si Fatah sigue siendo aún el glorioso movimiento de liberación de sus comienzos que mantuvo la lucha por la libertad y la liberación durante décadas o se ha convertido en un grupo israelizado que está siendo financiado y armado por EEUU e Israel”

Mientras tanto, los últimos enfrentamientos entre Fatah y Hamás parecen haber terminado por ahora, debido principalmente a los intensos esfuerzos de mediación egipcios. Sorprendentemente no ha habido esfuerzos de mediación por parte de otros estados árabes.

Los últimos combates, que han durado más de una semana, dejaron hasta 45 palestinos muertos y muchos más heridos. Además, la lucha exacerbó el abismo psicológico entre los dos movimientos y puede haber determinado el escenario de futuras confrontaciones armadas si no se adoptan soluciones globales en un futuro próximo.

El periodista de Gaza Salah Al-Naami, un experto en temas israelíes y corresponsal del periódico panarabista con sede en Londres Al-Sharq Al-Awsat, escribió el lunes pasado que: “A menos que Hamás y Fatah acuerden una asociación auténtica, el último alto el fuego será una mera pausa o un breve respiro en la lucha fratricida”.

Al-Naami sugirió también que se podrían adoptar las formas tradicionales de reconciliación entre los clanes y familias de Gaza que han perdido hijos en esos enfrentamientos con el “dinero sangriento” o diyya, que se paga a todas y cada una de las familias afectadas.

Al-Naami llamó a los estados árabes ricos a emprender esa tarea, diciendo que una empresa así podría representar un tratamiento radical del problema.

Políticamente también es seguro suponer que esas confrontaciones se reanudarán más pronto que tarde si las fuerzas y milicias responsables ante Dahlan y la Fuerza Ejecutiva de Hamás continúan rechazando responder ante el Ministro palestino del Interior.

En efecto, debido a ese rechazo, Hani Al Qawasmeh, anterior Ministro del Interior, dejó de forma airada su puesto recientemente, argumentando que las milicias ignoraban las órdenes provenientes del Ministerio del Interior.

Yendo más al grano, es también imperativo que el liderazgo palestino se asegure de que las fuerzas de Fatah corten todos los contactos y coordinación con los representantes estadounidenses, tales como el Coordinador de Seguridad de Estados Unidos ante la AP e Israel, Keith W. Dayton, que no disimula su deseo de avivar el fuego de la guerra civil entre palestinos, aparentemente con el propósito de servir a los intereses de Israel.

Jaled Amayreh es un periodista independiente palestino que vive en Jerusalén Este.

Sinfo Fernández y Caty R. pertenecen a los colectivos de Rebelión y Cubadebate. Caty R. además es miembro de Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, la traductora y la fuente.

Original en inglés: http://weekly.ahram.org.eg/2007/846/re71.htm

Cheney, Israel e Irán

Frustrado con Bush, el vicepresidente insta a Israel a atacar Irán
Cheney, Israel e Irán

Gary Leupp
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


“Actualmente hay una carrera entre diferentes flancos del gobierno para determinar el curso futuro de la política USA-Irán,” escribe Steven C. Clemens, conocedor de lo que sucede en Washington, en su blog Washington Note. “En un flanco están los diplomáticos, en el otro está el equipo del vicepresidente Cheney y sus acólitos – que pueblan una franja bastante ancha que pasa por la burocracia de la seguridad nacional estadounidense.” Es “inquietante” porque “la persona en el gobierno de Bush que más quiere un conflicto ‘caliente’ con Irán es el vicepresidente Cheney.”

Clemens cita a un ayudante de Cheney diciendo “que el propio Cheney está frustrado con el presidente Bush y cree, de modo muy similar a Richard Perle, que Bush está cometiendo un error desastroso” al apoyar la actitud diplomática hacia Irán que aparentemente prefiere el Departamento de Estado. Así que Cheney planea emprender una “estrategia de carrera directa hacia el objetivo” esquivando al presidente (que actualmente se tambalea más hacia los “realistas” de Condi Rice que hacia los neoconservadores de Cheney) si su flanco no prevalece y Bush resiste a las exigencias de los neoconservadores y del lobby de AIPAC para un enfrentamiento sangriento.

“El pensamiento del equipo de Cheney es coludirse con Israel, dar a Israel un codazo aprobatorio en algún momento crucial del actual impasse entre las actividades nucleares de Irán y la frustración internacional al respecto, para que lance un ataque convencional a pequeña escala contra Natanz, utilizando misiles crucero. Esperaría que esta estrategia provoque un contraataque iraní contra fuerzas de USA en el Golfo que baste para obligar a Bush a abandonar el camino diplomático que propugnan los realistas del gobierno y a que se lance a otra guerra.”

Es el artículo más aterrador que haya leído desde hace tiempo, junto con la última columna de Justin Raimondo en antiwar.com que se basa en él. Raimondo, citando una reciente entrevista de CNN con Seymour Hersh, vincula a Cheney y al Consejero Adjunto de Seguridad Nacional Elliott Abrams (actualmente el neoconservador más poderoso en el gobierno) con el apoyo de USA para la milicia suní Fateh al Islam en el Líbano como un medio para debilitar a Hezbolá. “George W. Bush,” declara, “está totalmente fuera de circuito” en lo que Raimondo llama “el gobierno de Cheney.”

Estos informes suenan a verdad, me parece. Bob Woodward ha documentado, citando a Colin Powell, cómo Cheney y su pandilla neoconservadora formaron “un pequeño gobierno separado” en 2002 a fin de organizar el ataque contra Iraq, precedido por una campaña de desinformación que el estúpido en la Oficina Oval podría perfectamente haber tragado ansiosamente y sin cuestionar nada. Cheney declaró en el show de Don Imus en MSNBC en enero de 2005, que “en vista del hecho de que Irán tiene una política declarada cuyo objetivo es la destrucción de Israel, los israelíes perfectamente podrían decidir actuar primero, y dejar que el resto del mundo se preocupe después de limpiar el lío diplomático.” Implicó que si USA no actuara contra Irán, los israelíes podrían tener que hacerlo y tendrían razón. Los propugnadores de AIPAC y de los thinktank neoconservadores de un ataque contra Irán cuentan con la comprensión de legisladores de ambos partidos. A pesar de contratiempos y de lo que la gente pensante pueda ver como el desprestigio total de la facción neoconservadora resultante de la denuncia de las mentiras del gobierno, el amplio plan neoconservador (la imposición de regímenes favorables a USA, amistosos hacia Israel, en todo el Sudeste Asiático) sigue estando a la orden del día.

Cheney, dice Clemens, está frustrado con Bush. Tal vez la relación entre mentor y discípulo de la que gozó con el presidente más joven, confiado, ignorante e impresionable se ha debilitado con el tiempo. Tal vez sea posible que Bush haya creído verdaderamente los trozos de desinformación colocados sobre su escritorio por Douglas Feith, Abram Shulsky y los otros operadores de la Oficina de Planes Especiales que ahora han sido todos tan claramente desenmascarados, y ahora que ahora culpe a Cheney y a sus neoconservadores por su embarazo. Tal vez su querida amiga Condi lo esté urgiendo para que cuestione el buen juicio de Cheney sobre la política en Oriente Próximo. Y tal vez el vicepresidente más poderoso de la historia de USA esté realmente impulsando una “estrategia de carrera directa hacia el objetivo” para realizar la agenda neoconservadora, dejando a Bush fuera de circuito.

Ha quedado en claro por lo menos desde hace cinco años que Cheney, la figura clave en este gobierno dirigido formalmente por un sujeto perdidamente confuso que sigue aprendiendo a hablar, quiere llevarlo a expedir las órdenes necesarias para derribar a los gobiernos iraní y sirio y aplastar a sus aliados en el Líbano y Palestina. Él y su jefe de equipo "Scooter" Libby, junto con Perle y toda la cabala, parecían estar tener la situación bajo un control perfecto hasta que el pueblo iraquí a través de su resistencia contra la ocupación llevó al pueblo estadounidense a darse cuenta de lo que cuesta la agresión imperialista y creó una oportunidad para el periodismo crítico en una atmósfera fascista incipiente. Ahora existe definitivamente una “carrera en vías de ejecución” no sólo entre dos facciones del gobierno sino entre el movimiento contra la Guerra y el movimiento de Apocalipsis Ahora encabezado por Cheney.

Inmediatamente después del 11-S Cheney habló de una guerra que duraría generaciones, comparable con la Guerra Fría, una guerra que no se limitaría a una reacción contra al-Qaeda sino que tendría objetivos múltiples y cambiantes. Es un hombre bien consciente de su mortalidad, a los 66 años, después de cuatro ataques cardíacos, que se siente cómodo generando esa guerra artificial no provocada basada necesariamente en la ignorancia y la islamofobia. Probablemente sabe que aunque desencadene el infierno total sobre el Sudoeste Asiática podrá morir confortablemente rodeado por sus nietos. Con aire de suficiencia se siente seguro de que nunca enfrentará la suerte de un Tojo Hideki o de un Heinrich Himmler. Probablemente tiene razón en esto, pero es seguro que es impugnable, incluso sobre la base de lo que Clemens sugiere que podría constituir una “insubordinación criminal” contra el necio de su jefe.

El mes pasado el representante Dennis Kucinich presentó una resolución en la Cámara de Representantes para impugnar a Cheney, en parte porque ha “amenazado abiertamente con la agresión contra la República de Irán, sin que haya ninguna amenaza real contra USA, y lo ha hecho con la capacidad demostrada de USA de ejecutar amenazas semejantes.” ¿No aumentan estos últimos informes el caso contra ese monstruo, y subrayan la urgencia de impugnarlo?

Gary Leupp es profesor de historia en la Universidad Tufts, y profesor adjunto de Religión Comparativa. Es autor de “Servants, Shophands and Laborers in the Cities of Tokugawa Japan”; “Male Colors: The Construction of Homosexuality in Tokugawa Japan”; e “Interracial Intimacy in Japan: Western Men and Japanese Women, 1543-1900.” También colaboró con la despiadada crónica de CounterPunch sobre las guerras en Iraq, Afganistán y Yugoslavia: “Imperial Crusades.” Para contactos escriba a: gleupp@granite.tufts.edu

http://www.counterpunch.org/leupp05262007.html